Bachelet y la llave de las reformas

24 de noviembre de 2013 09:27 PM

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Aunque en un primer análisis la Nueva Mayoría tiene los votos necesarios para impulsar la agenda programática de Bachelet, su heterogeneidad y el incierto comportamiento de algunos de sus integrantes preocupa en el entorno de la ex mandataria. En esa línea, la cita de Bachelet con Antonio Horvath, más que el apoyo de la figura RN a su opción presidencial, busca sellar una mayoría que asegure la viabilidad de sus propuestas.

DOS FUERON los llamados que recibió el miércoles el senador RN por Aysén, Antonio Horvath, desde el comando de Michelle Bachelet, para concertar la reunión que sostuvo al día siguiente con la candidata de la Nueva Mayoría. El primero lo hizo Robinson Pérez, asesor de contenidos de la campaña, y el segundo, el coordinador ejecutivo del comando, Rodrigo Peñailillo.

El martes, en Valparaíso, Horvath había anticipado a parlamentarios de la Concertación que, como jefe de programa de la campaña del independiente Franco Parisi, pretendía reunirse con los equipos programáticos de las dos candidaturas que pasaron a la segunda vuelta, para defender sus propuestas, entre las que incluye asamblea constituyente y el rechazo a HidroAysén, y analizar las coincidencias con las cartas que siguen en carrera. El díscolo parlamentario RN insistió en algo que ya había dicho la noche del domingo tras la elección presidencial: que la agenda de Parisi tenía más posibilidades de concretarse bajo un gobierno de la Nueva Mayoría.

Con esos antecedentes, el comando bacheletista decidió apurar el encuentro con la candidata. El gesto de Horvath no sólo provocó un fuerte remezón en el equipo de Evelyn Matthei, el que debió hacer rápidas gestiones para lograr que el senador también se reuniera el viernes con la abanderada de la Alianza. La cita con la ex mandataria, en la sede de su comando, dejó en evidencia una estrategia que, de ganar en la segunda vuelta, será clave en la hoy oposición, para lograr en los próximos cuatro años los votos necesarios para aprobar los proyectos emblemáticos de su mandato.

Algunos parlamentarios de la Nueva Mayoría han hecho sondeos preliminares con sus pares independientes y de la centroderecha que han manifestado disponibilidad para analizar algunas reformas promovidas por Bachelet -como el propio Horvath y Carlos Bianchi-, o bien, que han expresado cierta desafección por su sector -como el UDI Iván Moreira, que se ha quejado por el maltrato en su partido. De contar con sus votos para algunos proyectos específicos, la Nueva Mayoría podría alcanzar incluso los 3/5 en el Senado.

En el bacheletismo también miran con atención las posibilidades de abrir una interlocución con los diputados independientes electos Alejandra Sepúlveda (ex DC y ex PRI), Giorgio Jackson (Revolución Democrática), Gabriel Boric (Izquierda Autónoma) y con el único parlamentario del Partido Liberal, Vlado Mirosevic, para sacar adelante la agenda de cambios estructurales comprometida.

Tanto Sepúlveda como Jackson ya anunciaron que votarán por Bachelet en segunda vuelta, mientras que Boric y Mirosevic, aunque no han hablado de qué harán en el balotaje, han defendido propuestas progresistas más radicales incluso que las que plantea el programa de Bachelet. De ser así, sumarían los 72 diputados, lo que les permitiría alcanzar el esquivo quórum de los 3/5, necesario para modificar algunas leyes orgánicas constitucionales.

Poco más del 70% del programa de gobierno de la candidata de la Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, podría aprobarse en el Congreso sin necesidad de contar con los votos de los parlamentarios de la Alianza. Ese fue el balance preliminar que hizo el timonel socialista, Osvaldo Andrade, el martes pasado en Valparaíso, durante el almuerzo de la bancada de diputados de esa colectividad, en el que festejaron el resultado de las elecciones del 17 de noviembre.

La reforma tributaria, las leyes laborales y gran parte de la reforma educacional propuesta por la ex mandataria durante la campaña, tendrían respaldo asegurado desde el 11 de marzo del 2014 con los 11 doblajes que logró la oposición en diputados y dos en senadores y que dejaron al bloque con mayoría en ambas cámaras.

Por sí sola, la Nueva Mayoría se quedó con 67 de los 120 escaños de la Cámara de Diputados, frente a los 48 de la Alianza, con lo que cuenta desde ya con mayoría simple. Pero el bacheletismo, además, confía en que tendrá el respaldo de los diputados independientes electos.

Desde la elección parlamentaria de 1989 que no lograban esta cifra, que desde ya permitirá a la Nueva Mayoría copar los cargos en la testera de la Cámara y en las presidencias de comisiones. La derecha, en cambio, queda limitada para ejercer en el próximo período un rol fiscalizador, pues contará con los votos justos para exigir comisiones investigadoras, pero no para mantener el control de éstas.

En el Senado, gracias a los doblajes en la II y la IV regiones, el bloque tendrá a partir de marzo 21 escaños, es decir, mayoría simple para aprobar leyes ordinarias. Le bastará conseguir un voto extra entre los independientes o de centroderecha para alcanzar los 4/7 necesarios para modificar algunas leyes orgánicas constitucionales, entre ellas, la gratuidad en la educación.

Pese a que el primer análisis fue optimista en las filas opositoras, también comenzaron a introducirse cuotas de incertidumbre. Y es que la heterogeneidad de las bancadas de la Nueva Mayoría y el incierto comportamiento de algunos de sus miembros tampoco asegura, dicen en la hoy oposición, la viabilidad de la propuesta programática de Bachelet.

En este contexto explican, en el entorno de la ex mandataria, la cita que ésta sostuvo con las diputadas electas Camila Vallejo y Karol Cariola a días de los comicios.

A ello se suma el factor adicional de un dilema que recae sólo en Bachelet y que apunta a si privilegiará sus compromisos programáticos aun a costa de la estabilidad de su propia coalición. No es un misterio que en parte de la DC e incluso en las filas PS-PPD, hay oposición a algunas de sus propuestas.

Este escenario, que preocupa a la ex mandataria, parece lejano entre los parlamentarios de la Nueva Mayoría, quienes el martes en el Congreso coincidían en el “fin de la política de los consensos” con la Alianza que imperó durante los 20 años de administración concertacionista.

“Esta no es la época de las transacas, de los acuerdos sin contenidos”, señala el senador DC Patricio Walker. “Espero que efectivamente exista disposición al diálogo, especialmente de RN, para hacer los cambios constitucionales, tal como lo hicieron en el tema del cambio al binominal. Pero si eso no es posible, tienen que tener claro que siempre estará la posibilidad de entenderse directamente con algunos senadores que están a favor de los cambios estructurales”, recalca.

A su izquierda, el senador del MAS, Alejandro Navarro, declara “agotado” el ciclo de la política de los acuerdos. “Se hizo un uso abusivo de los consensos en la época de Bachelet y ahora hay que avanzar con toda la fuerza que tengamos y eso requiere conversar con algunos senadores, como (Antonio) Horvath y (Carlos) Bianchi”, sostiene el representante por la VIII Región Costa.

Pese a que la idea de asegurar voto a voto las mayorías necesarias para aprobar los proyectos de ley seduce a buena parte de los parlamentarios de la actual oposición, el PS y un sector de la DC han planteado la necesidad de buscar acuerdos con un sector de la Alianza. “El Congreso es por definición un lugar para parlamentar y, en consecuencia, se debe buscar siempre respecto de los proyectos el más amplio respaldo y no se puede renunciar a priori a esa posibilidad”, remarcó el timonel del PS, Osvaldo Andrade.

En la Nueva Mayoría, señala el secretario nacional de la DC, Víctor Maldonado, están a la espera de conocer cuál será la actitud de un sector de RN y el tipo de liderazgo que intentarán imponer los recién electos senadores Andrés Allamand y Manuel José Ossandón. “En el nuevo Congreso habrá un sector liberal de centroderecha, que puede ayudar a la búsqueda de acuerdos. Está por verse quién será el principal articulador de acuerdo de la centroderecha, si Allamand u Ossandón, pues este último buscará tener también un mayor protagonismo”, sostiene Maldonado.

El dirigente falangista considera clave para fortalecer la estrategia de búsqueda de acuerdos en el Congreso quién será la persona que, en caso de triunfar Bachelet en diciembre, elija como ministro de la Segpres. “A quién designe en ese cargo, será una señal de si el gobierno estará en al estrategia de la integración o no”, recalca.

En el comando bacheletista afirman que aún no es tiempo de hablar de la conformación del gabinete y que todo los esfuerzos están centrados en ganar la segunda vuelta presidencial.

Independiente de esto, para el recién electo senador socialista Carlos Montes, sacar adelante el compromiso de nueva Constitución no pasa única y exclusivamente por lograr los acuerdos necesarios con la derecha para alcanzar los 2/3 de los parlamentarios en ejercicio.

Según el parlamentario, si no se alcanzan los quórum necesarios en el Congreso, queda la vía institucional de convocar a un plebiscito para dirimir las controversias entre el Ejecutivo y el Parlamento. La idea, sin embargo, no genera consenso en la Nueva Mayoría, y podría ser uno de los flancos que genere a coto plazo conflicto en la coalición.

Fuente: latercera.com

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