Primeros abucheos en Cannes para la espiritual propuesta de Gus Van Sant

17 de mayo de 2015 12:06 PM

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"The sea of trees"cuenta cómo Arthur (Matthew McConaughey), tras perder a su mujer, viaja a Japón para suicidarse en el bosque de Aokigahara, a los pies del monte Fuji, un lugar habitual para quienes quieren acabar con sus vidas. Allí se encuentra con un japonés que lleva días perdido y juntos buscan una salida que parece imposible. Según la crítica, se trata de película demasiado larga y poco creíble en gran parte de su planteamiento, con situaciones extremas y que, pese a estar muy bien rodada y contar con buenas interpretaciones, es un producto que se aleja mucho de los mejores trabajos de Van Sant.

se los llevó The sea of trees, la espiritual propuesta de Gus Van Sant que no ha convencido ni siquiera por tener a Matthew McConaughey y Naomi Watts como protagonistas, algo que no pareció importar hoy al realizador estadounidense.

Una película que le llegó cuando el guión ya estaba acabado, pero que le gustó por sus elementos de miedo y porque, aunque la muerte es un tema central, “no es sobre la muerte, sino sobre cómo influye la muerte, sobre las diferentes caras de la muerte”.

The sea of trees cuenta cómo Arthur (Matthew McConaughey), tras perder a su mujer, viaja a Japón para suicidarse en el bosque de Aokigahara, a los pies del monte Fuji, un lugar habitual para quienes quieren acabar con sus vidas. Allí se encuentra con un japonés que lleva días perdido y juntos buscan una salida que parece imposible.

La entrada en el bosque “es un viaje sobrenatural a través del purgatorio, nihilista, para conseguir su salvación y finalmente enfrentarse a la vida”, explicó sobre su personaje el actor estadounidense, para quien la tragedia que sufre la pareja protagonista y que les vuelve a unir es “algo muy humano en una relación”.

Su personaje es “alguien que no tiene las respuestas, que no sabe lo que está haciendo. Está intentando averiguar quién es, qué hacer y conseguir algo de claridad”.

Una historia con tintes espirituales, algo que en principio casa poco con la mentalidad del actor, quien asegura que le encanta “la lógica y la ciencia”.

Pero también está convencido de que, aunque “somos arquitectos de nuestra vida”, no escribimos “el guión” de ella y agregó: “Veo coincidencias todo el tiempo y cosas que no tienen ninguna lógica”.

Una historia que los actores prepararon intercambiándose cartas escritas como si fueran sus personajes. “Matthew es muy buen escritor y me mandaba mensajes que a veces eran de un párrafo y otros de tres páginas. Algunos poéticos y otros argumentativos”, explicó Watts.

Fuente: elmostrador.cl

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